Lo hermoso y lo invisible

Amigo lector, nos hemos permitido un breve descanso en las entradas sobre Ciencia y pseudociencias. A cambio, te ofrecemos un relato corto de ciencia ficción. Esperamos que lo disfrutes. 🙂

LO HERMOSO Y LO INVISIBLE

Autores: Eduardo Gallego & Guillem Sánchez.


En recuerdo de Italo Calvino.

 El viajero deberá abandonar las rutas más frecuentadas si desea visitar Myxia.

Myxia siempre fue un mundo hermoso. Océanos de un azul profundo, cielos turquesas entreverados de blanco, montañas cubiertas de bosques que cambian de color con el devenir de las estaciones…

En cuanto tuvieron uso de razón, sus moradores quedaron subyugados por tanta belleza. Aprehenderla, disfrutarla y por qué no, mejorarla, se convirtió en un sueño, un ideal a perseguir.

Los años dieron paso a los siglos, y estos a los milenios. Aquellos moradores acabaron por erigirse en la especie dominante, los amos del planeta. Nada ni nadie podía oponérseles. Por fin materializarían sus sueños, convertirían lo hermoso en sublime.

Primero allanaron montañas, encauzaron ríos, domesticaron el clima. Todo debía fluir en armonía, sin sobresaltos, convertirse en el perfecto escenario para disfrutar de los sentidos.

Luego se ocuparon de los animales y los árboles. Eliminaron a los feos, los molestos, los que ponían una nota discordante en el paisaje idílico.

Finalmente llegó el turno de las malas hierbas, los hongos y los microbios. Todo aquello que no se ajustase al canon de belleza debía erradicarse. Por desgracia, aquellos esquivos seres eran difíciles de matar. Se requería sutileza, hilar fino.

Así, liberaron virus de diseño para que se ocuparan del trabajo sucio. Su eficacia había sido evaluada y probada. Sin embargo, a los amos del mundo se les pasó por alto un pequeño detalle.

La vida es, en el fondo, un subproducto de la evolución. Esta no sigue un propósito ni prevé el futuro. Su motor último es el azar, los cambios imprevistos. Luego, la selección natural realizará su labor de escarda, ciega a las consecuencias.

Un virus concebido para exterminar cierta maleza acabó donde no debía, por culpa de un insecto vector despistado. En vez de a la planta cuyo metabolismo pretendía bloquear, fue a parar al interior de un alga microscópica. El virus no mató a la inesperada anfitriona, sino que se insertó en su genoma y aguardó tiempos mejores.

En su momento, el alga fue fagocitada por un modesto moho del fango en el que nadie se había fijado antes. El alga no fue digerida, como cabía esperar. Mantuvo su integridad e incluso empezó a multiplicarse dentro del moho, en un ambiente acogedor. Los genes que le proporcionaba el virus se lo permitieron.

Hoy, la única cosa viva que queda en Myxia es el moho del fango. Su cuerpo gelatinoso lo cubre todo, desde las altas cumbres hasta las orgullosas ciudades donde yacen las osamentas de sus moradores. Ya no le queda nada que devorar, aunque le da lo mismo. Gracias a las algas que alberga en su interior puede absorber la energía del sol y sobrevivir.

El moho luce un llamativo color verde esmeralda. Su superficie se estremece de tarde en tarde con un latido majestuoso y lento.

A su manera, es hermoso.

Una de gnomos (y II)

¿Hay alguna obra fantástica donde nos muestren unos humanoides diminutos con visos de credibilidad científica? Por supuesto, y entre ellas destaca la trilogía del éxodo de los gnomos (The Nome Trilogy), de Terry Pratchett (1948-2015). Aunque este autor británico sea conocido mayormente por sus novelas del Mundodisco, nos dio otros libros que también merece la pena leer.

10.12.12TerryPratchettByLuigiNovi1Sir Terence David John Pratchett  (fuente: es.wikipedia.org)

Debo confesar que la trilogía del éxodo de los gnomos es una mis obras fantásticas favoritas, junto a las de Tolkien y Vance. No obstante, aunque trate sobre unos pequeños seres asociados a los cuentos de hadas, en realidad se trata de ciencia ficción, y de la buena. Llama la atención que algunos la consideren una obra menor, por el mero hecho de ir dirigida a un público joven y rebosar sentido del humor por los cuatro costados.

Ante todo, ocupémonos de los aspectos científicos. Habrá algún spoiler, qué remedio, pero poca cosa. El lector ya se dará cuenta de qué va la historia al cabo de unos pocos capítulos, y no voy a destripar el argumento. 🙂

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En la primera parte de esta entrada vimos que un mamiferoide pequeñito que mantenga las proporciones corporales humanas resulta inviable. Pratchett soluciona el problema haciendo que sus gnomos no tengan las mismas proporciones que nosotros. De acuerdo, son bípedos, con dos brazos y una cabeza, pero son mucho más anchos y rechonchos. Podríamos objetar que unos gnomos con extremidades más gráciles serían más funcionales, pero lo que importa es que Pratchett vio claro que un gnomo de un palmo de alto no puede tener un cuerpo como el nuestro. El cambio de tamaño requiere un cambio de forma, pues así lo impone la inexorable ley cuadrático-cúbica de Galileo.

Por otro lado, los gnomos son mucho, pero que mucho más rápidos que nosotros. Su metabolismo también. Nos ven como criaturas rematadamente lentas, y los humanos son incapaces de captarlos a ellos de tan veloces que son. Su metabolismo también funciona a toda pastilla: más o menos, diez veces más rápido. Por ello, sus vidas son mucho más cortas. Con diez años, un gnomo ya es viejo. Es algo corriente en la naturaleza. Los mamíferos pequeñitos llevan un ritmo más frenético y viven menos que los grandes, como Homo sapiens.

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Sin embargo, subjetivamente viven tanto como nosotros. Su percepción del tiempo es distinta, adaptada a su acelerado ritmo de vida. En cierto modo habitamos mundos distintos, que coexisten pero no conviven. Ellos creen que somos animales lerdos y estúpidos; nosotros no los vemos o no queremos verlos, y los consideramos criaturas de cuentos de hadas. Nos ignoramos.

¿Cómo pueden haber surgido los gnomos en nuestro planeta? La solución es simple: son extraterrestres. Eso nos deja el problema de cómo unas criaturas que evolucionaron en otro mundo pueden alimentarse y asimilar nuestras biomoléculas, pero no nos pongamos demasiado quisquillosos.

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Por supuesto, aunque los biólogos nos podemos fijar en los aspectos científicos de una obra fantástica, eso no quiere decir que seamos unos tipos insensibles, incapaces de apreciar una buena historia. Si me encanta la trilogía de los gnomos es por los valores que transmite y lo muy divertida que resulta su lectura. Es una obra con lo mejor del humor de Pratchett, algo que suelen menospreciar aquéllos que confunden ser serio con ser triste. Y es que, en el fondo, los gnomos se ocupan de temas muy serios. La trilogía nos induce a reflexionar sobre la Religión y las creencias. Por otro lado, es un canto a valores como la lealtad, la perseverancia, la solidaridad, la curiosidad, el amor a la ciencia; hay emoción, aventuras… ¿Qué más se puede pedir?

Sí, se trata de una trilogía que puede parecer destinada a un público juvenil, pero que tiene una segunda lectura que hace que los mas viejos del lugar disfrutemos con ella como… bueno, como enanos. 🙂

Nueva novela del UniCorp: «La reina debe morir»

Guillem y yo seguimos escribiendo más obras cuya acción tiene lugar dentro de nuestro particular escenario de ciencia ficción, el UniCorp.

Al igual que nuestra obra anterior, La barbacoa, decidimos publicarla en formato de serial. Así, periódicamente irá apareciendo un capítulo en el sitio web de Wattpad. Puede accederse a nuestro perfil haciendo clic en el siguiente icono (la inscripción es gratuita): wattpadLa novela que te presentamos, amable lector, es La reina debe morir.  otra de nuestras historias de antropólogos. Su extensión es más larga que en el caso de La barbacoa, y su tono resulta algo menos festivo. 🙂

reina

Por supuesto, La barbacoa sigue disponible en Wattpad para ser leída, gratis.

Barbacoa

Para más información, puede consultarse la sección obras en la web del UniCorp. Otras historias de antropólogos (cinco, en total) aparecen reunidas en la antología Juegos perversos, a la venta en Amazon.

Juegos

Nuestra intención es ir subiendo un capítulo por semana, hasta completar la obra. Si te animas, amigo lector, esperamos que pases un rato agradable con su lectura. 🙂

Nueva promoción de nuestras obras en Amazon

Durante octubre de 2016 han sido seleccionadas varias de nuestras obras (versión Kindle) para participar en una promoción en Amazon (.com, .es y .mx).

En concreto, se ofrecen nuestros relatos de ciencia ficción ambientados en el Universo Corporativo (UniCorp). Por un lado, tenemos la trilogía integrada por La embajada, Asedro y Baile de locos:

EmbajadaAmazon.com     Amazon.es     Amazon.mx

AsedroAmazon.com     Amazon.es     Amazon.mx

BaileAmazon.com     Amazon.es     Amazon.mx

Más novelas:

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Y las antologías… Nadie es perfecto incluye las novelas cortas Dar de comer al sediento y El factor crítico.

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De hombres y máquinas incluye las novelas cortas Nina y Dime con quién andas…

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Intrusos en el paraíso incluye las novelas cortas Inmigrantes y Juegos e instintos.

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Vidas extrañas incluye las novelas cortas Un cruce en la noche y El hongo que sabía demasiado.

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Finalmente, nuestras historias de antropólogos están recogidas en la antología Juegos perversos, que incluye los relatos Pájaro en mano, Requiescat in pace, Una de vampiros, Juegos perversos y Crisis en la eternidad.

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Y cómo no, en nuestra web del UniCorp ofrecemos otros relatos y artículos (gratis, en este caso).

Además de la ciencia ficción, también se puede adquirir nuestra novela histórica, ambientada en la Tercera Cruzada, Oriente y Occidente, en sus dos versiones (español y catalán). La oferta alcanza a la versión en español, que se ofrece tanto en formato Kindle como en papel de toda la vida (tapa blanda):

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Monstruos imposibles (y IV)

Finalmente, ocupémonos de la gente diminuta, tamaño liliputiense. Por ejemplo, las hadas, como las de esta famosa foto trucada:

Cottingley_Fairies_1El famoso escritor Arthur Conan Doyle creía que esta foto era auténtica  (fuente: en.wikipedia.org)

Ya hemos visto que los gigantes son inviables, mayormente porque sus piernas serían incapaces de aguantar el peso corporal. Sin embargo, parece que esas hadas no tendrían ese problema, ¿verdad?

Pues tampoco son posibles, y por el mismo motivo: la inexorable ley cuadrático-cúbica.

Como ya vimos, al aumentar el tamaño, las superficies se incrementan al cuadrado y el volumen lo hace al cubo. Cuando reducimos las dimensiones, ocurre lo que cabía esperar: en proporción, el volumen disminuye muchísimo más que la superficie. Dicho de otro modo: a menor tamaño, la relación entre superficie y volumen es mucho mayor. Y aquí entra en juego el metabolismo.

Para que la vida funcione, hay que tomar del exterior nutrientes, oxígeno, etc., y excretar al medio los productos de desecho. Y todo esto se hace a través de membranas. O sea, de superficies.

Los animales grandes, como Homo sapiens, tenemos un problema. Nuestra relación entre superficie y volumen es muy baja. Para compensarla y poder llevar todo lo necesario a cada una de nuestras células, bombeamos el aire mediante un complejo sistema respiratorio, nuestro corazón no para de mover la sangre, los pulmones tienen alvéolos para incrementar su superficie (al igual que el intestino posee microvellosidades, por el mismo motivo)… En fin, a fuerza de ir eliminando a los menos eficientes, las mejores estrategias para vivir con un cuerpo grande han ido superando la criba de la evolución.

 IncredibleShrinkingMan-posterFuente: es.wikipedia.org

Pensemos ahora en una de esas hadas, en el increíble hombre menguante o en Pulgarcito. Así, a ojo, supongamos que uno de estos diminutos seres mide 15 veces menos que un humano normal. La superficie de su cuerpo se habrá reducido 225 veces y el volumen 3375. O sea, la relación entre superficie y volumen se ha incrementado por 15.

Como el metabolismo depende de la superficie de intercambio disponible, su velocidad se multiplicará por 15. En proporción, consumirá 15 veces más oxígeno que nosotros; bien rápido tendrá que respirar, el pobrecillo. Necesitará 15 veces más comida. Sus músculos serán 15 veces más fuertes de lo necesario para un cuerpo de ese tamaño (la fuerza de un músculo depende de su sección).

Además, las criaturas de sangre caliente de tamaño tan pequeño tienen problemas para mantener la temperatura. Con una relación superficie/volumen tan alta, el calor se disipa a gran velocidad a través de la piel desnuda. En caso de cubrirse con vestidos, la ropa le pesaría 15 veces más, en proporción.

Demasiado para su cuerpecillo. Un metabolismo tan veloz lo consumiría bien pronto. Eso, si los propios músculos, excesivos para su tamaño, no le rompen los huesos. O si no se muere antes de hambre, buscando alimento desesperadamente. O de frío. O de un golpe de calor. O de un pisotón por parte de un animal mayor. Ah, y un cerebro tan pequeño tendría menos neuronas. El Pulgarcito en cuestión no sería tan espabilado como el de los cuentos… 🙂

Hay mamíferos muy pequeños, desde luego, como la musarañita (Suncus etruscus), pero está en el límite. No llega a 5 cm, debe comer diariamente el doble de su peso, su corazón late 25 veces por segundo… Su vida es corta.

21005GLos insectos basan su éxito evolutivo, entre otras cosas, en su pequeño tamaño.

Los reyes del mundo enano son los insectos y otros artrópodos. Sus cuerpos son muy diferentes a los nuestros, ideales para las dimensiones reducidas, con patas muy finas. El sistema respiratorio también es diferente. No necesitan pulmones; les basta con tráqueas, unos tubos que llevan el aire directamente al interior del cuerpo. Por cierto, ese peculiar modo de respirar les impide alcanzar tamaños grandes.

Dorylaimidae2Los nematodos o gusanos redondos poseen cuerpos simples: un tubo digestivo, gónadas, sistema nervioso y poco más. Gracias a su tamaño minúsculo no necesitan branquias ni sistema circulatorio.

Si seguimos bajando hasta lo realmente diminuto, triunfan animales como los nematodos. Estos gusanos, algunos de ellos tan molestos como las lombrices intestinales o el Anisakis, son tan pequeños que su relación entre superficie y volumen es enorme. No necesitan sistema respiratorio ni circulatorio, y les va de fábula.

03mucor02Hifas de un hongo. Un cuerpo tan simple proporciona una relación entre superficie y volumen enorme.

Los hongos son otros organismos que deben su elevada tasa de crecimiento a la relación entre superficie y volumen. Sus cuerpos se componen de diminutos filamentos (hifas), tan delgados que la superficie disponible es enorme. Por eso pueden intercambiar nutrientes y crecer a velocidad asombrosa. Como bien saben los buscadores de setas, éstas pueden brotar en cuestión de horas.

¿Y las bacterias? Son tan, tan minúsculas que su superficie de intercambio es tremenda. Eso les permite un ritmo de vida frenético: algunas pueden fabricar copias de sí mismas en cuestión de minutos. Cuando eres diminuto no necesitas un cuerpo complejo. La propia relación entre superficie y volumen es la clave del éxito.

En resumen, pueden existir gigantes y enanos, pero la física impone restricciones. Sus cuerpos serán muy diferentes a los nuestros. Téngase esto en cuenta cuando intenten trucar fotos con supuestos hallazgos que revolucionarían nuestros conocimientos arqueológicos y todo eso. 🙂

Por fin terminamos esta serie de entradas, amigo lector. Que pases un feliz mes de agosto y sobrevivas a chiringuitos playeros, medusas, cuñados y demás plagas estivales. Y si vives en el Hemisferio Sur, que el frío te sea leve. 🙂

Monstruos imposibles (III)

Para terminar con los gigantes que caminan sobre dos patas, dediquemos unas palabras a los realmente grandes. O sea, Godzilla. 🙂

Gojira 1954 Japanese posterFuente: es.wikipedia.org

En la Wikipedia leemos que las distintas versiones del entrañable monstruo japonés alcanzan de 50 a 108,2 m de altura, y pesan de 20.000 a 90.000 toneladas. Si tenemos en cuenta que el Titanic desplazaba 52.310 toneladas, imaginemos el peso de un transatlántico sostenido por dos patas…

Si el gigantismo impone limitaciones a los animales caminantes, peor lo tienen los voladores. Mientras que el peso sube en función del cubo, la superficie alar sólo lo hace al cuadrado. Por tanto, conforme se aumenta de tamaño crecen desmesuradamente los problemas de sustentación. Veámoslo con un ejemplo aeronáutico.

Consideremos un avión de dimensiones modestas, como el Bombardier CRJ200. Transporta 50 pasajeros. Mide 27,77 m de largo, su superficie alar es de 48,35 m2 y su peso máximo al despegar de 24.091 kg. Comparémoslo con un gigante: el Antonov An-225.

El An-225 (84 m) triplica la longitud del CRJ200. Su volumen se ajusta a lo que cabría esperar según la ley cuadrático-cúbica; el peso máximo al despegar es de 640.000 kg, nada menos. Pero el An-225 no es una mera copia aumentada de un avión más pequeño. En tal caso, no podría volar. Observemos la imagen siguiente, en la cual hemos reducido los dibujos de ambos aviones aproximadamente al mismo tamaño.

CRJ_AnFuente: Google imágenes.

Para sostener un peso casi 27 veces mayor, las alas tienen que aumentar su superficie desproporcionadamente. Compárenlas en el dibujo. Si el An-225 mantuviera las proporciones del CRJ200, su superficie alar sería de unos 435 m2. Sin embargo, en realidad es mucho mayor: 905 m2. E incluso eso es insuficiente para mantener al An-225 en el aire. Fue necesario ponerle más motores, y mucho más potentes.

Los seres vivos no tienen la posibilidad de añadir motores turbofán adicionales. El empuje que pueden generar los músculos es limitado. Un ave grande tiene que aumentar desproporcionadamente la superficie de sus alas, pero sólo hasta cierto punto. Le queda el recurso de intentar bajar peso sin perder resistencia; por ejemplo, con huesos huecos. Sin embargo, el tamaño no puede crecer indefinidamente. El ave voladora mayor de la que se tiene noticia fue Pelagornis sandersi, que vivió hace unos 25 millones de años. Tenía el aspecto de un albatros gigante. Su envergadura alar alcanzaba los 7,4 m, y su peso no excedía los 40 kg gracias a que, entre otras cosas, sus huesos eran huecos y había reducido la musculatura hasta el mínimo imprescindible.

 Quetzscale1Fuente: es.wikipedia.org

Los pterosaurios, con otro esquema corporal, alcanzaron dimensiones mayores, aunque no demasiado. Quetzalcoatlus northropi tenía una envergadura alar de 11 m, con un peso estimado de hasta 250 kg. Hay científicos que piensan que era incapaz de volar con esa masa. Estaba en el límite de lo que la naturaleza permite a un animal volador más pesado que el aire.

MothraMothra y Godzilla (fuente: popcultureaddict.com)

Por eso son imposibles las criaturas voladoras como Mothra, otro simpático monstruo japonés colega de Godzilla. En sus distintas versiones, según la Wikipedia, pesa de 15.000 a 25.000 toneladas. Para comparar, el mayor buque de la Armada Española, el Juan Carlos I, desplaza 26.000 toneladas. Pero Mothra tiene las proporciones de una polilla. Por más que la envergadura alar sea de 75 a 250 m, son insuficientes para sustentar tanto peso. Y no digamos si pretendía posarse en el suelo, con esas patitas que parecen alambres… 🙂

En resumen: un animal volador gigante no puede tener las proporciones de uno pequeño. Ha de cambiar su aspecto, pero eso tiene un límite. Para que pudieran existir monstruos como Mothra o Godzilla, habría que rediseñar completamente el cuerpo. O recurrir a la magia. O emplear otros materiales que no fueran músculos, huesos y tendones. O incorporar globos de algún gas más ligero que el aire.

Y para terminar esta serie de entradas veraniegas, en la última dejaremos los gigantes y nos ocuparemos de los enanos. 🙂

Nuevo relato del UniCorp: «La barbacoa»

Guillem y yo, siguiendo una venerable tradición literaria, hemos decidido publicar una obra inédita en formato de serial. Periódicamente irá apareciendo un capítulo en el sitio web de Wattpad. Puede accederse a nuestro perfil haciendo clic en el siguiente icono (la inscripción es gratuita): wattpadLa obra elegida es La barbacoa, una de nuestras historias de antropólogos.

BarbacoaPara más información, puede consultarse la sección obras en la web del UniCorp. Otras historias de antropólogos (cinco, en total) aparecen reunidas en la antología Juegos perversos, a la venta en Amazon.

JuegosNuestra intención es ir subiendo un capítulo por semana, hasta completar la obra. Amable lector, esperamos que te agrade el invento. 🙂

El Blob es real

Natura artis magistra. En ocasiones, los escritores de ciencia ficción no tienen que calentarse la cabeza para inventar asombrosas criaturas alienígenas. Pululan a nuestro alrededor, y en ocasiones las pisamos o nos sentamos encima de ellas.

amebaAmeba vista al microscopio. La foto me salió algo movida porque la susodicha no paraba de formar pseudópodos. Las células más pequeñas y oscuras, con forma de grano de arroz, son bacterias.

Consideremos las amebas: protozoos unicelulares, sin pared rígida, que vagan por el agua emitiendo pseudópodos, fagocitando bacterias y otros microbios. Algún autor se ha inspirado en las amebas para imaginar masas de protoplasma semoviente, que engloban todo a su paso: el caos reptante, la destrucción sin mente. De hecho, en 1958 vio la luz una memorable película de terror, The Blob (en España, La masa devoradora; en América, La mancha voraz), protagonizada por un joven Steve McQueen que se enfrenta a un engendro ameboide que devora todo cuanto pilla. Hoy se ha convertido en uno de esos filmes de culto de los que la crítica abomina, pero que a todos nos divierte visionar. Por cierto, a McQueen sólo le pagaron 3000 dólares por interpretar su papel…

BLOB

Afortunadamente, las amebas son microscópicas y no van por ahí acosando a la gente.

¿Seguro? 🙂

Las amebas se reproducen por bipartición. El núcleo celular se divide, el citoplasma también… Resultado: dos amebas idénticas. Sencillo y efectivo. Pero hay amebas que se comportan de otra manera.

Amable lector, permite que te presentemos a los mixomicetes. O «mixos», como los llamamos afectuosamente los micólogos (en el pasado fueron tomados por hongos). Piensa en una ameba unicelular, cuyo núcleo se divide, pero no su citoplasma. Bien, eso origina una célula con dos núcleos. Éstos se dividen, y dan cuatro. Y luego ocho, dieciséis, treinta y dos… Puedes seguir calculando potencias de dos hasta que te canses. El caso es que obtenemos una sola célula ameboide muy, pero que muy grande con millones de núcleos. Y semejante criatura tiene que moverse y comer para no morirse de hambre.

plasmodioPlasmodio de mixomiceto sobre corteza de pino.

¿Cómo lo hace? El modo más eficiente es adoptar forma de abanico, con un frente de ataque que va fagocitando bacterias y levaduras a su paso, y unas venas por las que el citoplasma circula de un lado a otro. A esta ameba hipertrofiada la llamamos plasmodio. Suelen pasar desapercibidos, pero algunos exhiben colores brillantes y alcanzan gran tamaño. Y llegan a asustar.

plasmodio2Plasmodio de respetable tamaño. Algunos lo denominan «vómito de perro».

Tranquilos, son inofensivos. En un momento dado, el plasmodio siente que ha llegado la hora de reproducirse y forma esporas agrupadas en esporangios, o bien en estructuras más grandes e irregulares, los etalios. La forma de dispersar las esporas nos recuerda a la de ciertos hongos, como los cuescos de lobo.

LeocarpusEsporangios inmaduros de Leocarpus fragilis.

El problema surge cuando, en la vida real, te encuentras en tu jardín una extraña masa, con pinta de vómito canino, y descubres que va poco a poco creciendo y moviéndose. Además, huele raro. Y si tratas de eliminarla a manguerazo limpio, descubres que su interior está repleto de una sustancia pulverulenta. Hay quien ha llamado a la policía, creyendo que el Blob trataba de invadir nuestro planeta… 🙂

Relajémonos. Se trata de las esporas que se forman a partir de etalios de gran tamaño, como los de Fuligo septica. Puede ser molesto y feo pero, insistimos, nos hallamos ante una criatura inofensiva.

LycogalaAlgunos mixos, como Lycogala epidendrum, producen grandes estructuras almohadilladas, los etalios. Al madurar se tornan de color oscuro y encierran millones de esporas microscópicas.

Más bien son los mixos los que deben temernos a nosotros. Según hemos leído, Enteridium lycoperdon, conocido en algunos lugares de México como caca de luna (poético nombre…) produce plasmodios comestibles, una vez fritos. Sobre gustos… 🙂

EnteridiumCaca de luna (Enteridium lycoperdon).

Para terminar, a título de curiosidad, Physarum polycephalum, un mixo de los grandes, tipo Blob, se ha convertido en un organismo estrella para muchos investigadores. Una excursión por Internet nos ilustrará sobre experimentos en los cuales este mixo ayuda a diseñar redes ferroviarias en Japón o de carreteras en la Península Ibérica, puede generar música a partir de impulsos eléctricos…

No sólo la ciencia ficción despierta el sentido de la maravilla. La naturaleza siempre nos sorprenderá.