Doble ciego (y II)

Hay experimentos cuyos sujetos de estudio son seres humanos. Por ejemplo, supongamos que queremos averiguar qué marca de cerveza es la preferida en nuestro país. Para ello, primero hemos de elegir una muestra representativa entre la población. Luego, lo más sencillo sería pedir a los individuos que cataran cada cerveza y la puntuaran de 0 (horrible) a 10 (sublime). En este caso, estaríamos hablando de un ensayo o experimento abierto.

Fuente: pixabay.com

Lo malo es que los resultados no serían fiables, pues intervendría, sin duda, el «factor humano». O dicho más finamente, el sesgo del sujeto que participa en el experimento. Consciente o inconscientemente, habría quienes se verían influenciados al conocer la marca de la cerveza. Por ejemplo, alguien podría puntuar bajo a Heineken si no le caen bien los holandeses. O dar una nota ínfima a Cruzcampo por culpa de los chistes que circulan por Internet acerca de esta marca. O puntuar muy alto a Estrella de Levante porque la fábrica está cerca del Campus de Espinardo de la Universidad de Murcia, y el sujeto en cuestión estudió allí y le evoca buenos recuerdos de su juventud (este podría ser el caso de un servidor de ustedes). O calificar con un 10 a una cerveza artesanal (aunque sepa a rayos) por aquello de dárselas de entendido, o… En fin. 🙂

¿Cómo evitarlo? Podría pensarse que con un experimento simple ciego. O sea, no dejemos que los sujetos experimentales sepan qué marca de cerveza están catando. En tal caso usted, el experimentador, asignaría a cada cerveza un número distinto, y se la ofrecería a los sujetos. «Pruebe y puntúe, por favor, la cerveza nº 1… OK. A continuación, la nº 2…». Así, la marca cervecera no condicionaría las respuestas. Parece que hemos eliminado los problemas que causa el «factor humano», ¿verdad?

Pues no. ¿Han oído hablar del caso de Hans el Listo?

 Hans am TretbrettHans, el caballo matemático (fuente: es.wikipedia.org)

A principios del siglo XX un caballo (sí, un caballo) alemán llamado Hans era capaz, o así parecía, de realizar operaciones matemáticas sencillas, como sumar o multiplicar. Si se le pedía que calculara, por ejemplo, el resultado de 2 + 3, Hans daba 5 patadas en el suelo, para asombro general. El equino se convirtió en todo un espectáculo y, por supuesto, llamó la atención de los científicos. ¿En verdad un caballo poseía habilidades matemáticas? ¿O se trataba de un engaño?

Pues ni una cosa ni la otra. En realidad, el caso de Hans el Listo supuso un antes y un después a la hora de diseñar experimentos.

Los científicos descubrieron que Hans no era un genio matemático. Simplemente, podía leer el lenguaje corporal humano, igual que otros animales domésticos. Cuando se le pedía que sumara 2 + 3, él empezaba a patear el suelo. Conforme se acercaba al resultado correcto, quienes lo rodeaban se iban poniendo en tensión sin darse cuenta, pero el animal lo captaba. Y al dar la 5ª patada, Hans, muy pendiente de la actitud del público, sabía que debía pararse ahí.

Hans trinkt BierHans y su dueño, el profesor de Matemáticas Wilhelm von Osten (fuente: es.wikipedia.org)

Cuando los experimentadores evitaban que Hans pudiera ver a su adiestrador o al público, el pobre fallaba y se enfadaba. Más de un sabio se llevó un buen mordisco del frustrado caballo. La conclusión era obvia: podía existir un sesgo del experimentador, el cual, sin saberlo, podía contaminar el resultado del experimento. Daba pistas inconscientes a otros, animales o seres humanos, capaces de leer (a sabiendas o no) el lenguaje corporal.

Trasladémoslo a nuestro ejemplo cervecero. Supongamos que usted, el experimentador, planifica un experimento simple ciego. Le asigna un número a cada cerveza, pero usted es un ser humano que, como todos, tiene sus manías y prejuicios. Por ejemplo, sabe que la cerveza con el nº 2 es una marca blanca de hipermercado, barata ella, mientras que la nº 5 es una cerveza belga de las caras. Sería divertido que los participantes en el experimento opinaran que la nº 2 es una maravilla y la nº 5 una birria, ¿verdad? Pues aunque usted no lo pretenda, su lenguaje corporal, su actitud, puede traicionar sus pensamientos. Y hay personas capaces de leer, siquiera de forma inconsciente, ese lenguaje corporal. Y quizás eso influirá en su respuesta.

Sí, los seres humanos fallamos. Metemos la pata. Nos solemos guiar por las emociones. Damos pistas sin querer. Por eso se propuso el ensayo doble ciego. La idea es de una maravillosa simplicidad: las personas que diseñan el experimento y las que lo ejecutan son distintas y no se comunican entre ellas. Y ya está.

Fuente: pixabay.com

Volvamos a la cerveza. Usted asigna a cada marca un número, guarda esa información en un sobre cerrado y se retira del escenario. A continuación, otra persona dará la cerveza a los sujetos e interactuará con ellos. Esta persona no tiene ni idea de a qué marca corresponde cada número. Por tanto, no se le podrá escapar información sin querer.

Ah, por cierto: existen los ensayos en triple ciego. En este caso, los que tratan estadísticamente los datos de los experimentos son distintos a sus diseñadores o a los que interactúan con los sujetos. Lo dicho: los científicos saben que somos propensos a errar; por tanto, toda precaución es poca. Sobre todo, si se trata de ensayos sobre tratamientos médicos, para evitar el efecto placebo.

Se han hecho ensayos en doble ciego con gente que afirmaba poseer poderes paranormales. Por ejemplo, la capacidad de detectar agua subterránea o metales con una varita o similar. En este caso, los diseñadores del experimento acotaban una parcela de terreno y en ella enterraban diversas tuberías por las que fluía el agua, anotando cuidadosamente por dónde iba cada una. Luego, quienes interactuaban con los zahoríes no sabían por qué tuberías circulaba el agua; por tanto, no podían influir en los zahoríes. Ninguno de los cuales, por cierto, obtuvo unos resultados mejores que los atribuibles al simple azar. Véase:

En suma: un doble ciego bien diseñado ofrece garantías de fiabilidad y evita los sesgos por parte de experimentadores y sujetos de estudio. Si los defensores de lo paranormal logran superarlos, los científicos no tendrán problemas en aceptarlo. Todo lo contrario: sería fantástico, pues abriría nuevos y maravillosos campos de estudio.

Seguimos esperando. Y no, no valen excusas de que hay malas vibraciones o el ambiente es hostil. Si se quiere reconocimiento científico, hay que aceptar las reglas del juego. 🙂

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Doble ciego (I)

Hay personas que afirman poseer poderes o habilidades que podríamos llamar «paranormales»: videntes, zahoríes, espiritistas, cirujanos psíquicos, etc. No es raro que despotriquen contra la «Ciencia oficial» porque esta no les hace caso, tal vez por miedo a los asombrosos descubrimientos que, según ellas, podrían poner patas arriba nuestra visión del mundo.

NOTA: todas las imágenes de esta entrada (libres de derechos) proceden de pixabay.com

Eso sí, cuando los científicos se toman en serio estos temas y los someten a experimentos controlados y bien diseñados, las habilidades paranormales tienden a fallar o no se manifiestan. En tal caso, los adeptos a las pseudociencias se quejan de que el ambiente es hostil, que hay malas vibraciones… Pero que conste que lo suyo funciona, ¿eh? 🙂

Puede ser interesante reflexionar sobre cómo se realizan los experimentos científicos. Ello nos ayudará a comprender por qué las pseudociencias fracasan.

En contra de lo que muchos piensan, el poder de la Ciencia radica en su humildad. Los científicos somos conscientes de que nos equivocamos, que nuestra razón es falible, que tendemos a engañarnos a nosotros mismos, que deseamos que las pruebas validen nuestras creencias. Y, por supuesto, que también hay estafadores al acecho. Por eso existe el método científico. Puede variar, según la disciplina de que se trate, pero en esencia busca minimizar los fallos, controlar las variables dentro de lo posible, y que los experimentos puedan ser reproducidos. Para ello, por supuesto, hay que publicar la metodología utilizada (el inevitable apartado de «Material y métodos» de los artículos científicos), como ya comentamos en otras entradas del blog.

Intentar diseñar experimentos para evaluar los presuntos poderes paranormales es complicado, pero puede hacerse. No obstante, los científicos parten con desventaja: la naturaleza no juega sucio. En cambio, cuando se trabaja con personas, lo mismo puedes encontrarte con gente que actúe de buena fe que con timadores. Por supuesto, hay modos de cazar a los mentirosos, pero muchos científicos no están entrenados para ello. De hecho, no les cabe en la cabeza que alguien intente engañarlos así, a sangre fría.

Los embaucadores suelen emplear trucos de ilusionismo y mentalismo para simular habilidades paranormales. Por tanto, es aconsejable que los científicos busquen el consejo de los magos profesionales. Estos se dedican a ilusionar a la gente. Cuando asistimos a un espectáculo de magia, ya sabemos que el mago no tiene poderes sobrenaturales. Somos conscientes de que nos va a engañar honradamente, y que disfrutaremos con su habilidad para hacerlo. De eso se trata. 🙂

A muchos magos les indigna que haya individuos sin escrúpulos que usen sus trucos para ganar dinero a costa de la angustia o el dolor del prójimo. Por ejemplo, fingiendo la capacidad de contactar con los espíritus de personas queridas. Por eso, un equipo de científicos y magos puede diseñar un protocolo experimental capaz de discriminar los estafadores y quienes realmente exhiban poderes paranormales.

Antes de seguir, debe quedar bien claro lo siguiente: no todos los que afirman poseer habilidades paranormales son embaucadores. Hay gente que actúa de buena fe, que cree sinceramente en lo que hace. Muchos desean de corazón ayudar a sus semejantes. Y quién sabe, puede que haya quien realmente tenga poderes. Por desgracia, nadie ha superado todavía los experimentos en condiciones controladas. Nadie. Y eso que incluso se han llegado a proponer jugosos premios para quienes demuestren sin ningún género de dudas que poseen habilidades paranormales. Véase, por ejemplo, el desafío del millón de dólares del mago y notorio escéptico James Randi.

Una pena. Sería maravilloso que alguien pudiera demostrar de modo fehaciente que es capaz de predecir el futuro, curar un cáncer por imposición de manos, mover objetos con el poder de la mente, leer el pensamiento o adivinar, sin verla, qué carta hemos sacado de una baraja. Eso abriría nuevos campos a la Ciencia, podría contribuir al bienestar de la Humanidad…

Pero hay que demostrarlo. Afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinaras. Y mientras, seguimos esperando. 🙂

Recapitulemos. De lo anterior se deduce que hemos de ser muy, pero que muy cuidadosos con el «factor humano» a la hora de diseñar un experimento. En la segunda (y última) parte de esta entrada trataremos de explicar cómo se procede en estos casos, y qué es eso del «doble ciego» que aparece en el título.

Medicina tradicional y espíritu crítico

Mucha gente es partidaria de los remedios que nos proporciona la medicina tradicional o popular (tanto occidental como de otras culturas), por considerarla más «natural» que lo que nos recetan los médicos «oficiales». Y lo natural es bueno, ¿no?

Nadie puede negar el gran valor del saber tradicional, producto de milenios de ensayos, aciertos y errores. Sin duda nos queda mucho que aprender del conocimiento acumulado por nuestros antepasados. Un saber que, por desgracia, se está perdiendo, y creo que tenemos el deber de preservarlo.

Sin embargo, la medicina tradicional, como cualquier otra actividad humana, también puede equivocarse. La fe ciega, tanto aquí como en otros aspectos de la vida, es peligrosísima. Conviene adoptar un sano espíritu crítico: ni negar por sistema, ni aceptarlo todo alegremente.

Volvamos a la medicina tradicional y a sus remedios. El hecho de que sean «naturales» ¿implica necesariamente que sean buenos para nosotros?

¿Hay algo más «natural» que las plantas silvestres, como el acónito? Pues bien, esta especie contiene alcaloides capaces de matar rápidamente a un ser humano. Incluso tocarla con las manos desnudas puede resultar peligroso.

Ante todo, habría que concretar qué entendemos por «natural». La definición más habitual es la de todo aquello que esté libre de ingredientes sintéticos, artificiales o de aditivos. Por tanto, nada de compuestos químicos sintetizados en el laboratorio que, según sus detractores, son malísimos, a diferencia de lo natural, que parece intrínsecamente beneficioso.

Bien, vayamos por partes. Las plantas, al igual que los hongos, llevan cientos de millones de años evolucionando, compitiendo con otros organismos y tratando de sobrevivir. Puesto que no tienen la movilidad de los animales, disponen de otras armas para defenderse… o atacar. Concretamente, de armas químicas. La evolución ha generado auténticos laboratorios vivos, capaces de producir moléculas increíbles. Algunas nos sirven de alimento. Otras nos curan. Pero otras pueden matarnos o hacer que deseemos estar muertos.

Amanita phalloides es un hongo beneficioso para la salud de los bosques, pues vive en simbiosis con las raíces de ciertos árboles. ¿Cabe pensar en algo más «natural»? Una sola de esas setas contiene suficiente veneno para convertir el hígado de un hombre adulto en una ruina.

Hay plantas y hongos de los que se pueden obtener productos «naturales» capaces de pudrirnos el hígado, dejarnos sin riñones, abrirnos llagas en la piel, provocarnos un paro cardíaco, volvernos locos… Como ejemplo, pueden consultarse estas entradas que escribí en el blog FdeT sobre los venenos de las setas. Y por otro lado, hay moléculas sintéticas, obtenidas en el laboratorio, que han bajado drásticamente la tasa de mortalidad infantil, que nos curan de las enfermedades, que nos hacen vivir más tiempo y mejor.

Las cosas no son buenas o malas por el mero hecho de ser naturales o sintéticas. Son buenas si mejoran nuestra calidad de vida, y malas si nos la desgracian o son peligrosas para el medio ambiente. Punto. Por tanto, a la hora de alabar o censurar algo, hay que aportar argumentos, no encerrarse en tópicos y consignas. A los seres humanos nos gusta simplificar el mundo que nos rodea, poner etiquetas, crear dicotomías. Sobre todo, para saber si algo es bueno o malo sin complicarnos la vida. Por desgracia, el cosmos no es solo en blanco y negro. Hay muchos más colores y matices de gris. Al respecto, amigo lector, permítenos un inciso. He aquí un enlace a un interesante artículo en el diario EL PAÍS acerca de esta manía humana de simplificar el mundo.

Por eso hay que ser cautos a la hora de confiar ciegamente en la medicina tradicional. Sí, nos proporciona remedios bastante buenos, pero nuestros antepasados también se equivocaban. Y cuando lo hacían, lo hacían a lo grande. 🙂

Los antiguos descubrieron muchos remedios para nuestros achaques a base de experimentar, de observar la naturaleza, de ensayos y errores, de éxitos y fracasos. Así, hallaron curas para la tos, para calmar el dolor, evitar infecciones, paliar síntomas… Pero no siempre los presuntos remedios y medicinas tenían ese origen. Y eso nos lleva a la teoría de las signaturas.

Esta teoría no es exclusiva de la civilización occidental, sino que se da en muchas culturas. Parte de la creencia de que el mundo fue creado para nuestro uso y disfrute; o sea, para servirnos. Los antiguos no creían en que las cosas ocurrieran por azar, sino que todo debía tener un propósito. Animales, plantas, hongos, minerales y demás debían estar ahí para algo. De ahí se derivaba que las divinidades, piadosas ellas, habían puesto signos en plantas, etc., para que los humanos supiéramos para qué servían.

Lobaria pulmonaria 010108aDebido a su aspecto, se creía que el liquen Lobaria pulmonaria podía ser un remedio para curar las enfermedades pulmonares (fuente: en.wikipedia.org)

Así, por ejemplo, las nueces serían buenas para el cerebro, dada su forma. O un liquen como Lobaria pulmonaria tendría que curar las dolencias pulmonares. O cualquier cosa con aspecto fálico debía servir para combatir la disfunción eréctil, tal como expliqué en esta entrada sobre el «hongo maltés» en el blog FdeT. 🙂

Como el lector habrá deducido, los remedios basados en la teoría de las signaturas sólo aciertan por casualidad. Las cosas pueden tener una forma similar sin que eso implique una relación entre ellas. Y animales, plantas y demás no han sido puestos ahí para que nos sirvan. Sintetizan compuestos químicos que pueden ser tanto beneficiosos como perjudiciales para nosotros. Conviene que seamos prudentes antes de utilizarlos.

Esto sería incluso divertido si no fuera porque conlleva consecuencias trágicas. Basándose en la teoría de las signaturas, la medicina oriental propugna que el cuerno de rinoceronte, por su forma, es un remedio ideal contra la impotencia. Esta creencia tradicional no tiene ninguna base. El cuerno está compuesto de queratina, igual que el pelo o las uñas. Pero esto está llevando a varias especies de rinocerontes a la extinción.

La medicina tradicional, igual que la «oficial», ha de ser sometida al escrutinio crítico. No debemos aceptar las cosas simplemente porque les hayamos puesto una determinada etiqueta. Y la Ciencia puede ayudarnos, pues suele ser la herramienta más adecuada para proporcionarnos datos con los que tomar decisiones informadas.

Críptidos y no tan críptidos

La Criptozoología es una pseudociencia que trata de hallar animales (los «críptidos») cuya existencia no ha sido probada. Los críptidos son muy diversos, e incluyen desde presuntos representantes vivos de especies extintas hasta criaturas que aparecen en las leyendas populares.

Estatua de Bigfoot (fuente: es.wikipedia.org)

La Criptozoología no es una disciplina científica. Este rechazo no se debe a una supuesta estrechez de miras de los obtusos «científicos oficiales» (término que emplean los pseudocientíficos para referirse a nosotros, y que siempre me he preguntado qué significa). Tampoco a lo peculiar de su objeto de estudio, los animales desconocidos para la Ciencia. Por supuesto que existen animales (y plantas, y hongos…) que aún no han sido descritos y que aguardan a que los descubramos. Por desgracia, el deterioro que padece nuestro planeta por culpa de la sobrepesca, la contaminación o la destrucción de hábitats hará que muchas de estas especies se extingan de verdad antes de que lleguemos a encontrarlas.

Disculpa la digresión, amigo lector. Volvamos a la Criptozoología. Si se considera una pseudociencia es por su metodología, carente de rigor. Se fundamenta mayormente en la anécdota, en avistamientos más o menos fiables, pero no en pruebas sólidas. En cambio, la Ciencia se basa en un método riguroso, exigente. La Criptozoología no lo cumple ni de lejos.

Y que nadie venga con la monserga de los científicos de mentes estrechas que se niegan a admitir la existencia de lo maravilloso y bla, bla, bla. Eso es mentira. Los científicos estamos deseando hacer nuevos descubrimientos. Hallar una especie nueva nos entusiasma. Creo que en alguna entrada hemos comentado el ejemplo de los denisovanos. La existencia de una nueva especie humana, que llegó a convivir con nuestros antepasados e incluso se cruzó con ellos, fue deducida a partir de unos huesos diminutos, que caben en una caja de cerillas. Eso sí, de ellos se pudo extraer ADN, secuenciarlo y compararlo con el nuestro y el de los neandertales. Era una prueba tan sólida que todos la admitieron.

En otras entradas (1, 2, 3, 4 y 5) vimos por qué los zoólogos no acaban de creerse la existencia del yeti y similares. ¿Podrían existir? Pues sí, pero de momento ninguna prueba sólida lo avala. La mayor parte de avistamientos parecen corresponder a osos, y en cuanto al ADN de las muestras de yetis o de bigfoot, resulta ser de osos, perros, mapaches, bisontes, tapires…

Loch Ness monster viewsSilueta de algunos avistamientos de Nessie (fuente: es.wikipedia.org)

En cuanto a Nessie, un supuesto plesiosaurio que ha llegado hasta nuestros días en un lago escocés, tampoco hay pruebas de su existencia que resistan un análisis detallado. Además, resulta difícil creer que en un lago del tamaño del Ness haya peces suficientes para mantener con vida a una población de plesiosaurios, con lo grandes que son esos reptiles…

No obstante, los criptozoólogos no cejan en su empeño, y a veces recurren a trampas más o menos ingeniosas para tratar de convencer a los escépticos. Veamos una de ellas. Me la señaló un amigo y colega, el catedrático Juan F. Mota, zorro viejo en esto de enseñar a nuestros alumnos las diferencias entre Ciencia y pseudociencia. He aquí el libro:

¿Dónde está la trampa?

Fijémonos en algunos de los críptidos que aparecen en la portada. Tenemos los clásicos: el yeti, Nessie… Y un mamífero que parece el cruce entre un perro y un tigre. ¿Qué es?

Se trata del tilacino o lobo de Tasmania (Thylacinus cynocephalus). Es un marsupial como los canguros, aunque su dieta es carnívora. Uno de sus parientes vivos más cercanos es el demonio de Tasmania (Sarcophilus harrisii).

Poco hay de misterioso en el tilacino. Lamentablemente, al igual que otros grandes animales, fue cazado hasta la extinción. El último ejemplar conocido murió en un zoo en 1936. Hay vídeos en YouTube sobre él. De vez en cuando se informa de algún avistamiento en Tasmania de un tilacino, aunque sin pruebas concluyentes de que sigan vivos. Ojalá quede alguna población relicta, y podamos recuperar este magnífico animal.

Pero esto nos lleva a la portada del libro. El truco está en meter en el mismo saco al yeti, Nessie y el tilacino. Se trata de provocar una asociación de ideas en la cabeza del lector: «Hay gente que afirma haber visto ejemplares de esas tres especies. Y puesto que nadie duda de que el tilacino haya existido, los otros dos pueden existir también, ¿no?».

Pues no. El tilacino sí existió. No es un «animal imposible», como dice la portada del libro. El yeti y Nessie, en cambio, no pasan de hipotéticos. No es lo mismo. Pero los criptozoólogos ahí lo dejan, y si cuela…

El astrólogo que perdió la gracia del cielo (y V)

Hemos visto que las presuntas predicciones de la Astrología abundan en contradicciones, vaguedades, etc. Los propios astrólogos lo reconocen sin pudor, curándose en salud. Citamos textualmente las conclusiones de una de esas cartas astrales. Merece la pena leerlas detenidamente:

La Carta Astral es un extenso y detallado documento que nos va descubriendo las facetas más importantes de nuestra vida, dándonos toques acerca de nuestra personalidad y también de nuestro destino. La repetición de un mismo factor psicológico o tendencia de destino en diferentes puntos de la interpretación es un síntoma inequívoco de que dicho factor tendrá más posibilidades de manifestarse con fuerza en la vida. La contradicción de diferentes factores psicológicos o tendencias de destino a lo largo de la interpretación es un síntoma de dualidad. Por un lado unas energías planetarias indican una cosa, mientras por otro lado otras energías planetarias indican tendencias contrarias. La resolución a este conflicto (muy común en muchas Cartas Natales) lo determinará nuestra propia evolución psicológica y espiritual, o, dicho en otras palabras, nuestra madurez ante la vida, pues muchas veces a lo largo de la existencia se nos brindan diferentes caminos a elegir, y mientras unas personas se pasan toda la vida dudando, otras saben escoger la opción correcta. Hay que advertir finalmente que por encima de los influjos astrológicos, señalados en la interpretación de la Carta Astral, se sitúa siempre un factor muy importante: el poder de la voluntad del hombre, el cual puede, por su propio esfuerzo, entrar en la dirección recta y corregir, en gran medida, las limitaciones o dificultades señaladas por los aspectos estelares. “Los astros inclinan, pero no obligan”, dice un antiguo aforismo astrológico. Otro, igual de certero, nos advierte: “El sabio gobierna las estrellas, el necio las obedece”. Espero que todo lo que en esta Carta Astral se ha indicado te sirva de provecho y utilidad a lo largo de toda tu vida. Con ese ánimo ha sido realizado.

O sea: a la hora de interpretar los resultados de un horóscopo, las contradicciones no importan y, aunque los astros indiquen una cosa, el individuo puede hacer la contraria. Así nunca se equivocan… 🙂

En Ciencia, cualquier hipótesis debe poder ser validada o refutada. ¿Puede hacerse lo mismo con la Astrología? Pues sí. De hecho, se han realizado experimentos  serios y rigurosos para evaluar la capacidad predictiva de la Astrología: ¿está más cerca de la Ciencia que de las pseudociencias?

El experimento más famoso es el de S. Carlson, publicado en 1985. Aquí hay un enlace al artículo original (en inglés). Puede resultar algo árido para los no expertos en Estadística, pero tiene la garantía de haber sido publicado por la revista Nature, cuyos revisores tienen fama de estrictos. En entradas anteriores ya comentamos lo exigente que puede llegar a ser publicar en una revista de prestigio. 🙂

Fuente: Science and Ink

Carlson procuró por todos los medios ser justo, tanto con los científicos que critican a la Astrología como con los astrólogos que critican a los científicos. Partió de la tesis fundamental de la astrología natal, que es la siguiente (cita textual, traducida):

Las posiciones de los “planetas” (todos los planetas, el Sol y la Luna, más otros objetos definidos por los astrólogos) en el momento del nacimiento pueden usarse para determinar los rasgos y tendencias generales de personalidad del sujeto en cuanto a temperamento y comportamiento, y para indicar los principales problemas que el sujeto puede encontrarse.

¿Es válida esa hipótesis? Carlson se propuso averiguarlo. Como buen artículo científico, hay un capítulo en el que se detalla exhaustivamente el diseño experimental. Realmente, todo estaba a favor de los astrólogos, si estos fueran realmente capaces de predecir cosas. Más aún: los astrólogos consultados estuvieron plenamente de acuerdo con la metodología del experimento. No podían quejarse. 🙂

Grosso modo, se planteó un experimento en dos partes. En la primera, unos voluntarios debían elegir la que pensaban sería su carta natal de entre tres: dicha carta natal, elaborada por astrólogos de prestigio, con otras dos al azar, y debían darle una puntuación según pensaran que acertaba más o no. En la segunda parte, eran los astrólogos quienes debían elegir. Se les daba una carta astral y tres perfiles psicológicos obtenidos con el test CPI (California Personality Inventory). Uno de ellos correspondía al individuo del que se había hecho la carta astral. Los otros dos, no. Por supuesto, se tomaron todas las precauciones para evitar sesgos, según el método de doble ciego.

Y ahí están los resultados… Merece la pena traducir uno de los párrafos del apartado de conclusiones. Resulta demoledor para los supuestos astrológicos:

Ahora estamos en disposición de argumentar un caso sorprendentemente sólido contra la astrología natal, tal como la practican los astrólogos de renombre. Se hicieron grandes esfuerzos para asegurar que el experimento fuera imparcial y que la astrología tuviera una oportunidad razonable de éxito. A pesar de que trabajamos con algunos de los mejores astrólogos del país, recomendados por los astrólogos asesores por su experiencia en astrología y su habilidad para usar el CPI, a pesar de que todas las sugerencias razonables hechas por los astrólogos asesores fueron incluidas en el experimento, a pesar de que los astrólogos aprobaron el diseño y predijeron un 50% como el efecto “mínimo” que esperaban ver, la astrología no funcionó a un nivel mejor que el azar. Examinadas usando métodos de doble ciego, las predicciones de los astrólogos resultaron ser erróneas. Su conexión predicha entre la posición de los planetas y otros objetos astronómicos en el momento del nacimiento y las personalidades de los sujetos de prueba no existió. El experimento refuta claramente la hipótesis astrológica.

Hay más experimentos similares publicados, que no reproduciremos aquí para no cansarte, amigo lector. Si estás interesado, puedes echar un vistazo a esta página de STAR TRES.

Todos concluyen lo mismo: la Astrología carece de validez. Además, los astrólogos tampoco nos explican cómo los astros influyen en nosotros. Hablan de extrañas energías y entelequias, pero nada que se pueda estudiar, examinar o medir con una mínima fiabilidad.

Teniendo esto en cuenta, así como lo ya comentado en las entradas anteriores, ¿por qué tanta gente cree en la Astrología? Una explicación puede estar en el efecto Forer o efecto Barnum. Resulta muy sencillo de entender. Citando de la Wikipedia:

es la observación de que los individuos dan altos índices de acierto a descripciones de su personalidad que supuestamente se adaptan específicamente para ellos, pero en realidad son vagos y lo suficientemente generales como para aplicarse a una amplia gama de personas.

El psicólogo B. R. Forer (1948) les entregó a sus estudiantes un supuesto test de personalidad. Les dijo que había sido elaborado específicamente para cada uno de ellos, y les pidió que lo evaluaran según su nivel de acierto. En realidad les pasó a todos el mismo test, una sarta de vaguedades producto de «copiar y pegar» de distintos horóscopos. Y pese a eso, los estudiantes le dieron una puntuación de 4,2 sobre 5. O sea, pensaban que se ajustaba a sus personalidades…

Vemos cosas y patrones donde no los hay. Por eso se da el efecto Forer. Y si examinamos las cartas astrales de la pasada entrada, con sus contradicciones e imprecisiones, son un ejemplo palmario de este efecto.

Terminemos ya, amigo lector. A todos, más o menos, nos preocupa o angustia el futuro, y lo que este podrá depararnos. También nos gustaría que nos aconsejaran lo que hacer, o que nos consolaran diciendo que nuestros fallos y problemas no son culpa nuestra, sino de los planetas. La Astrología puede hacer que nos sintamos mejor, igual que un ansiolítico o el alcohol. Pero en el fondo, no soluciona nada. Suele dar mejor resultado enfrentarse a los problemas que esquivarlos.

Feliz verano, amigo lector (si vives en el Hemisferio Norte; si estás en el Sur, que el invierno te sea leve). 🙂

El astrólogo que perdió la gracia del cielo (IV)

Bueno, combatamos la astenia veraniega con una nueva entrega astrológica. 🙂

En la entrada anterior vimos que los horóscopos que aparecen en la prensa son… en fin, «manifiestamente mejorables». En cambio, según afirman los defensores de la Astrología, las cartas astrales son cosa seria.

En Internet hay muchos sitios donde podemos obtener gratis una carta astral. Para ello debemos rellenar un formulario con nuestro nombre; el día, mes y año de nacimiento; la hora y el minuto, a ser posible; y el lugar de nacimiento. Así, pedí una carta astral en cuatro sitios web distintos, enviando EXACTAMENTE LOS MISMOS DATOS en cada caso. Fue lo más parecido que se me ocurrió respecto al espíritu científico de poder reproducir un experimento. 🙂

En vez de una persona real, diseñé una identidad ficticia. Sin entrar en detalles: sexo femenino, nacida en 1980 en una ciudad española. Todos los datos, desde el nombre hasta el minuto de nacimiento, fueron idénticos para cada sitio web. Confieso que sentía bastante curiosidad, pues era la primera vez que solicitaba una carta astral. ¿Sería un proceso complicado? ¿Coincidirían los resultados? Estos fueron los sitios elegidos:

https://www.losarcanos.com/carta-astral.php

https://carta-natal.es/carta.php

https://grupovenus.com/info.asp

http://www.webgranada.com/HoroscopoNatal.asp

Y he aquí las cartas astrales:

La primera sorpresa que me llevé fue comprobar que obtenía la carta astral (y en 3 de los 4 casos estudiados, un completo informe interpretándola) en apenas un segundo. Caray, qué rapidez. Resulta obvio que algún programa informático se ocupa de los cálculos, sin intervención humana. Dado que para los astrólogos los cuerpos celestes se mueven en un firmamento geocéntrico como piezas de un mecanismo de relojería, es relativamente fácil diseñar un programa que determine su posición en un momento dado, y permita realizar bonitas tablas y gráficas a todo color.

Desde luego,  impresionan, con tantos símbolos, números y colorines. Como las Matemáticas son el lenguaje de la Ciencia, si pones muchos números en un documento, la gente tenderá a pensar que es un profundo trabajo científico. Más o menos, como si colocas una escoba y una papelera en medio de un museo de arte moderno; muchos creerán que se trata de una obra de arte. Pero ¿lo es? 🙂

Si estudiamos la información mostrada en las cartas astrales, llegaremos a la conclusión de que los resultados posibles, si bien muy numerosos, no son infinitos. Los «planetas» (recordemos que los astrólogos incluyen aquí no solo a los planetas propiamente dichos, sino al Sol, la Luna e incluso algún que otro planeta enano) se mueven por una estrecha banda del cielo, y las posibles combinaciones entre sus distintas posiciones son limitadas. Así, el programa informático hace cálculos, bucea en una base de datos donde están las interpretaciones y se limita a escoger las que estima oportunas. Todo en unos pocos segundos.

Eso, en mi modesta opinión, no es Ciancia. Más bien parece una ruleta mediante la cual obtenemos unos números para buscar en un catálogo.

Al menos, parece que todos los sitios astrológicos usan unas bases de datos de interpretaciones similares. Por curiosidad, veamos qué nos dicen 3 de los sitios web acerca de nuestra personalidad ficticia según su ascendente (Tauro, en este caso):

Sólido, conservador, perseverante y estricto. Lento pero seguro, no te gusta precipitarte en las cosas, a veces obstinado, sensual, aborrece los conflictos emocionales. Precisa enfrentar la vida con lentitud, firmeza. Otorga demasiada importancia a los bienes materiales, éstos le ofrecen seguridad a tu persona, por eso se aferra al trabajo. Necesita tranquilidad y comodidad en su hogar que le permitan organizar su seguridad material y asegurar su vejez. Sabe defender muy bien lo que consiguió y también aumentarlo con el tiempo. Acepta con paciencia las circunstancias pero constantemente elabora planes prudentes para alcanzar sus objetivos. Goza con los placeres terrenales, amante de la belleza y de las artes. Ofrece a su pareja una estabilidad y seguridad tal, que ésta se sentirá una persona privilegiada. Su amor es muy intenso y, una vez encuentra su pareja ideal, puede dedicar el resto de sus días a la tarea de amarla. Su familia es la relación más importante que conservará en su vida. El respeto por sus mayores y el amor por las tradiciones, son sus grandes cualidades. La creación de su propia familia y el bienestar de la misma, es su objetivo en la vida. Alimentarse, descansar y la función sexual forman parte de la reposición o regeneración de sus sentidos.

Los demás te ven como una persona tranquila, agradable, dulce y atractiva. Te mueves de una manera lenta y con propio ritmo. No te gustan los apuros ni las situaciones incómodas o tensas, sino por el contrario, buscas rodearte de personas y situaciones que te brinden estabilidad y armonía.

Eres muy perseverante con tus objetivos y tienes una visión realista del mundo material. Te interesa lograr un buen nivel de vida y llegarás a gastar tu dinero en comodidades o lujos. Eres trabajadora, constante y leal; en el trabajo muestras tu habilidad artística, buen gusto y sentido estético. Te sentirás muy bien en los lugares abiertos, donde puedas estar en contacto directo con la naturaleza.

La profesión que elijas deberá fomentar tu deseo de encontrar armonía, estabilidad económica, y posibilidades de expresión creativa o artística; deberás evitar trabajar bajo presión o apuro.

Necesitas afrontar la vida con lentitud y constancia. Para realizar bien tu trabajo, debes planificar, estructurar y trabajar sistemáticamente para alcanzar tus objetivos. La rapidez no es una de tus cualidades, no te gusta precipitarte en las cosas. Necesitas seguridad y por ello a veces te aferras a tu trabajo, aunque éste no te dé la satisfacción que en un principio buscabas. Ahora bien, puede que no te dé satisfacción pero si dará dinero, si no tienes el suficiente te costará mucho esfuerzo pero dejarás ese empleo para buscar otro. Te muestras muy trabajador, te gustan los placeres terrenales y sabes que nadie te va a regalar nada, así que poco a poco y con constancia pretendes conseguir todo aquello que te haga sentir bien.

Dejando aparte una cierta coincidencia (con matices) entre los 3 informes, hay algo que llama poderosamente la atención, y que se repite no sólo en el ascendente, sino en planetas, casas aspectos y demás: la vaguedad. Las presuntas predicciones y afirmaciones sobre la personalidad suelen ser imprecisas. Pueden aplicarse a un montón de gente, y en muchas ocasiones cualquiera puede verse reflejado en ellas. Que a veces uno debe aferrarse al trabajo que tiene aunque no le guste, que es bueno no trabajar bajo presión, que nos gusta un ambiente estable… ¿Y a quién no? 🙂

Rebuscando en las interpretaciones de estas cartas astrales encontramos obviedades como estas pocas que aquí reproducimos (hay muchísimas más que omitimos para no cansarte, amigo lector):

Toda relación que entable debe estar basada en la honestidad mutua o será víctima o victimario, aun sin querer.

Debe evitar la automedicación y tome todas las precauciones en este sentido.

Falta de confianza en sus capacidades que eventualmente será reemplazada por seguridad en sí mismo a medida que se conozca a sí mismo.

Neptuno en esta Casa revela una tendencia a idealizar a su compañero corriendo el riesgo de desilusionarse después. […] Deberá ser más desconfiado o cuidadoso pues aparecerán personas sin escrúpulos que pretenderán comenzar una amistad simplemente para servirse de su aptitud y sus ideas creativas. Es un ser sensible y bondadoso, siempre dispuesto a ayudar al prójimo.

Independientemente de la carrera que escojas, necesitas y deseas una situación laboral armoniosa, en la que hagas un trabajo que para ti sea valioso, en compañía de gente que te guste.

Educado y dócil en el lugar del trabajo, vuelves, entonces, a casa ávido de pelea. Pero la agresión también se puede desplazar de otras maneras: sacando las malas hierbas en el jardín, cortando leña o, simplemente, cayéndose por las escaleras. La tarea consiste en hacerte consciente de estas tendencias, analizarlas y dirigirlas a fines constructivas. Al principio, este emplazamiento puede manifestarse como intensa rabia, como una erupción volcánica que se vuelca por todas partes, sorprendiendo tanto al que la produce como al que se encuentra próximo. Sin embargo, una vez que sabes dominar esos impulsos, es probable que termines por ser más hábil y elegante en la expresión de todo lo que sucede en tu interior, tanto en los aspectos malos como en los buenos.

Te gusta vivir en una casa grande y puede que en algún momento residas en el extranjero.

Generalidades, obviedades…  Siempre hay alguna frase con la que uno puede sentirse identificado. Con la que cualquiera podría sentirse identificado, en realidad. Y como muestra de imprecisión, en las cartas astrales abundan los «es posible», «puede que»

Asimismo, es frecuente encontrarnos con contradicciones en una misma carta astral. Para no cansarte, amigo  lector, baste un ejemplo::

Es una persona muy sociable y amable; languidece muy rápidamente sin la compañía de sus mejores amigos y de la gente con la cual comparte buenos momentos. Disfruta ampliamente el trabajar con otros en proyectos de grupo o actividades comunitarias. Se siente muy feliz cuando es parte de un club, grupo de apoyo o equipo de alguna clase.

Usted es seria y le resulta difícil disfrutar de manera despreocupada, abierta y juguetona con los demás. Rara vez hace nada por el placer de hacerlo, y puede ser muy tacaña y parsimoniosa. Quizás por pasadas experiencias en su vida, es muy cautelosa al intimar con las personas y en compartir sus sentimientos.

¿En qué quedamos? 🙂

Entonces, si trabajamos con vaguedades y contradicciones, ¿por qué tanta gente piensa que los horóscopos se ajustan como un guante a su personalidad, y creen en ellos a pies juntillas? Intentaremos explicarlo en la última entrada de esta serie.

El astrólogo que perdió la gracia del cielo (III)

Cuando escribes un artículo científico, uno de los apartados básicos es «Material y métodos». En él debes detallar con pelos y señales cómo has realizado el trabajo, para que cualquier otro investigador pueda reproducirlo y comprobar si es cierto lo que afirmas en el apartado de «Resultados». Así es la Ciencia: todo experimento, hipótesis o teoría debe dejar una puerta abierta para que otros comprueben su veracidad. No importa el prestigio del científico: sus afirmaciones pueden ser tumbadas. Así ha sido, y así será. En realidad la Ciencia es profundamente democrática, y por eso progresa.

Las pseudociencias se quejan de que no las tomamos en serio. Claro, para ello hay que adoptar una metodología rigurosa, y ahí es donde fallan lastimosamente.

Volvamos al tema que nos ocupa en esta serie de entradas: la Astrología. Haremos el equivalente a la repetición de un experimento, con el fin de comprobar si obtenemos resultados similares. Para ello, consultaremos horóscopos en distintas publicaciones. Puestos a elegir un signo cualquiera del zodiaco, he optado por el mío, Sagitario. La fecha es: domingo, 10 de junio de 2018. ¿Qué me deparará el Destino para este día? Si la Astrología es cosa seria, las predicciones de los distintos horóscopos diarios deberían coincidir, ¿no?

NOTA: Salvo que se indique lo contrario, las imágenes de esta entrada proceden de pixabay.com, de dominio público (CC0 Creative Commons).

Pues manos a la obra. Me pongo delante del ordenador y empiezo con la prensa del corazón. En concreto, la revista ¡Hola! Esto es lo que nos aguarda hoy a los Sagitarios:

En la línea argumental de muchas películas, el personaje principal no tiene suerte: el amor está fuera de su alcance y sus logros se desvanecen. Pero sabemos que hay un momento decisivo a la vuelta de la esquina. Tu vida no es una adaptación para la gran pantalla y una victoria imprevista no siempre viene precedida por la frustración. Pero la Luna Nueva es como un giro en la trama, que te impulsa a entrar en el próximo acto con la sensación de que todo es posible. Tu guionista celestial te está permitiendo improvisar, pero también te está dirigiendo para que, esta semana, saques a relucir el factor bienestar.

Caray, más que un horóscopo parece el discurso de un mal político: habla mucho y dice poco. Vacuidades, más bien. Tampoco me queda muy claro lo del amor. En fin, sigamos con la revista Semana:

Amor

Podrías discutir con tu pareja por una tontería y luego hacer las paces.

Salud

Tu optimismo repercutirá positivamente en tu estado físico, te sentirás bien.

Dinero

No abuses de las tarjetas de crédito, luego hay que pagarlas, sé prudente.

En este caso, más que generalidades son perogrulladas. Según definición del D.R.A.E. una perogrullada es «una verdad o certeza que, por notoriamente sabida, es necedad o simpleza el decirla». Eso sí, reconozco que la profunda enseñanza sobre las tarjetas de crédito me ha llegado al alma… 🙂

A continuación paso a los diarios madrileños. Por ejemplo, el ABC:

Aprovechar la energía de los astros para encarar algunos asuntos pendientes en el trabajo relacionados con el dinero, le dará a Sagitario la confianza y fuerza necesaria para planear nuevas alternativas que mejoren su calidad de vida profesional, por ello será conveniente que Sagitario no pierda de vista sus objetivos porque es lo que le mantendrá en el camino del éxito los próximos meses. Sagitario tendrá hoy un conversación importante con alguien cercano que le aportará buenas soluciones en un asunto que no deja a los nacidos bajo este signo del Zodiaco estar tranquilos en temas personales. Será un periodo muy tranquilo para la relación sentimental de Sagitario, por lo que deberá tener cuidado en no caer en la rutina que rompa con esa armonía en el amor, si está soltero estará en una etapa de enamoramiento que Sagitario deberá disfrutar sin importar un futuro lejano. Sagitario deberá poner un poco más de fuerza de voluntad para iniciar la rutina de ejercicios, serán más beneficios para su salud que su vida sedentaria.

Caray, según eso tendré hoy una conversación muy importante que me tranquilizará. Eso ya es una predicción. En cuanto a la última frase, es otra perogrullada. Además, no se me aplica. De momento, esta mañana ya me he dado mi buena caminata paseando al perro. O más bien es el perro el que me pasea a mí. En cualquier caso, intento no dejarme llevar por el sedentarismo. 🙂 Por otro lado, lo del amor parece contradecir al horóscopo de la revista ¡Hola!

A ver qué me pronostica El Mundo

Rebosas energía y sientes que conectas con los demás y con sus ideas; aunque no siempre será así, no por ello debes venirte abajo.

Caramba, resulta que estoy rebosando energía, y yo sin enterarme… 🙂 En fin, paso al 20 minutos:

No estás haciendo nada del ejercicio físico que te habías propuesto y tu cuerpo empieza a resentirse. La vida sedentaria que llevas no beneficia a tu salud en absoluto: debes empezar a cambiar. No descartes la opción de un entrenador personal: puede ayudarte muchísimo.

¿Qué pasa, que la caminata con el perro no cuenta? ¿Ni la bicicleta estática? ¿Y acaso no rebosaba energía? Bueno, voy a ver que me pronostican los diarios catalanes. Por ejemplo, El Periódico:

Tendrás muchas ganas de acción pero está bien que no te excedas y que organices la jornada de manera que disfrutar de los pequeños placeres de la vida sea lo más importante.

¿En qué quedamos? Según 20 minutos, estoy hecho un vago. En cambio, para El Periódico tengo ganas de marcha… En fin, le haré caso en lo de disfrutar de los pequeños placeres. Claro que entonces será una profecía autocumplida. A ver qué me dice La Vanguardia:

No aplace la toma de decisiones serias

Según la mayoría de signos, durante la jornada de hoy se presentará una oportunidad laboral que le permitirá afrontar dificultades o cargas económicas recientes. Además, también la toma de decisiones será crucial durante el día de hoy, pues probablemente le beneficien tanto económica como laboralmente.

SAGITARIO

Posibilidad de una muy buena ocasión laboral, quizás de carácter imprevisto, la cual le permitirá afrontar dificultades o cargas económicas recientes.

Teniendo en cuenta que hoy es domingo, pocas oportunidades laborales se me van a presentar. 🙂 En fin, a saber… Viajaré ahora al País Vasco. ¿Qué me pronostica El Correo?

Bienestar y felicidad emocional. Lea las páginas económicas del periódico, aprenderá mucho. No ejerza el papel de protector con sus compañeros. Necesita ponerse a punto físicamente, haga deporte.

Vaya. Resulta que leyendo se aprende. Cuán profundo. No se me había ocurrido. Y dale con que necesito ejercicio…

Para no tener una visión demasiado localista, crucemos el Atlántico y vayamos a Argentina. Empecemos por La Nación:

En este día sus poderes perceptivos estarán muy afinados. Utilícelos para ayudar a alguien que atraviesa un mal momento.

Amor: Modifique la forma de relacionarse con su pareja, así mejorará el vínculo afectivo.

Riqueza: Pronto se abrirán un abanico de opciones a nivel laboral y deberá realizar la mejor elección.

Bienestar: Debería aprovechar el día para reflexionar y dedicarse a usted mismo.

Más generalidades, vaguedades… ¿Y en Clarín?

Horóscopo de hoy: Reuniones, ideas compartidas, buenas relaciones con hermanos, amistades y acercamiento emocional son las claves del día.

Amor: Presente de a ratos, te quedará poco resto para tu gente ya que estarás preocupado por el trabajo. Recibirás contención.

Riqueza: El próximo fin de semana tendrás una gran ocasión de utilizar en empeños placenteros ese dinero ahorrado y tan bien ganado.

Bienestar: Si tienes el hábito de pensar que no puedes tener más de lo que ya tienes, llegó el momento de proponerte cambiar los hábitos negativos.

Más vaguedades. Y un domingo por la mañana, pues no estaba pensando en el trabajo, precisamente… 🙂

¿Qué tal si miramos en el sitio web de alguna televisión? Por ejemplo, Univisión, una cadena estadounidense:

Noticiero astrológico: la Luna transita por el signo de Tauro. Los planetas Júpiter, que es tu regente, Saturno y el planetoide Plutón continúan retrógrados.

Te admirarás al tener noticias de cierta persona que hace tiempo no veías y que ahora resurge en tu vida con una nueva energía, inspiradora y tierna al mismo tiempo. Tu carisma sagitariano se acentúa. Hay un movimiento en tu trabajo muy positivo que contribuirá notablemente a que puedas mejorar tu situación laboral.

Un cambio es todo lo que precisas para darle un giro de 180 grados a tu vida, cambiar viejos hábitos y conquistar el futuro. Con la fuerza de tu intuición harás inclinar la balanza cósmica a tu favor.

Por cierto, hoy la Luna está en la constelación de Cetus (Ballena), no en Tauro. Sería aconsejable que los que hacen horóscopos mirasen al cielo de vez en cuando. O consultasen un planetario, que los hay muy buenos y gratis. En cuanto a las predicciones, bueno, a ver si aparece esa persona. Respecto a mejorar mi situación laboral, teniendo en cuenta que soy profesor titular de una universidad pública y, por tanto, funcionario, pocas novedades caben a estas alturas. Y menos hoy, domingo. Por lo demás, vaguedades y perogrulladas.

Finalmente, he aquí lo que aparece en el teletexto de una cadena de televisión española, La Sexta:

Sí, en viajar estoy pensando precisamente ahora… Bueno, vamos a dejar pasar unas horas. Luego, justo después de medianoche, comprobaremos si alguna de las predicciones de este florilegio de horóscopos se ha cumplido.


Hola, de nuevo. El domingo ha transcurrido en una placentera rutina. Lo más trascendental que me ha sucedido hoy ha tenido que ver con un problema menor al cocinar unas berenjenas rellenas. Ni he viajado por ahí, ni he vivido momentos decisivos, ni he tenido discusiones de pareja, ni se me han presentado nuevas oportunidades de trabajo, ni ha venido alguien al que hace tiempo no veía… 🙂

En resumen: contradicciones, en los horóscopos hay mucha palabrería y vaguedades que pueden aplicarse a muy diversas circunstancias. Eso se parece a la Ciencia como un huevo a una castaña.

Claro, se puede objetar que me he centrado en horóscopos diarios de revistas y medios de comunicación, que están elaborados de modo… en fin, manifiestamente mejorable. ¿Acaso no hay astrólogos serios que hacen horóscopos personalizados, teniendo en cuenta hasta la hora de nacimiento de las personas? Nos ocuparemos de ello en la próxima entrada.

Desaparecido en combate

Hola, amigo lector.

Llevamos unas cuantas semanas sin actualizar el blog. Son cosas del trabajo. Quien esto escribe es profesor universitario, y este cuatrimestre me ha tocado actualizar la asignatura de Botánica Agrícola. Así que me he ceñido al nuevo sistema de clasificación APG IV y, tras maldecir repetidas veces a los taxónomos moleculares, que lo están poniendo todo patas arriba, me dediqué a revisar TODAS las familias vegetales, para poder explicar a los alumnos qué plantas son de interés en los asuntos humanos.

En fin. Tras ese maratoniano recorrido por el mundo vegetal, fruto del celo profesional o del masoquismo, he llegado a las siguientes conclusiones:

  1. La gente come cosas muy raras.
  2. De casi cualquier cosa se puede fabricar una bebida alcohólica. 🙂

Y ya con el fin del curso académico cerca, espero disponer de tiempo para concluir las entradas sobre Astrología. Nos vemos.

Lo hermoso y lo invisible

Amigo lector, nos hemos permitido un breve descanso en las entradas sobre Ciencia y pseudociencias. A cambio, te ofrecemos un relato corto de ciencia ficción. Esperamos que lo disfrutes. 🙂

LO HERMOSO Y LO INVISIBLE

Autores: Eduardo Gallego & Guillem Sánchez.


En recuerdo de Italo Calvino.

 El viajero deberá abandonar las rutas más frecuentadas si desea visitar Myxia.

Myxia siempre fue un mundo hermoso. Océanos de un azul profundo, cielos turquesas entreverados de blanco, montañas cubiertas de bosques que cambian de color con el devenir de las estaciones…

En cuanto tuvieron uso de razón, sus moradores quedaron subyugados por tanta belleza. Aprehenderla, disfrutarla y por qué no, mejorarla, se convirtió en un sueño, un ideal a perseguir.

Los años dieron paso a los siglos, y estos a los milenios. Aquellos moradores acabaron por erigirse en la especie dominante, los amos del planeta. Nada ni nadie podía oponérseles. Por fin materializarían sus sueños, convertirían lo hermoso en sublime.

Primero allanaron montañas, encauzaron ríos, domesticaron el clima. Todo debía fluir en armonía, sin sobresaltos, convertirse en el perfecto escenario para disfrutar de los sentidos.

Luego se ocuparon de los animales y los árboles. Eliminaron a los feos, los molestos, los que ponían una nota discordante en el paisaje idílico.

Finalmente llegó el turno de las malas hierbas, los hongos y los microbios. Todo aquello que no se ajustase al canon de belleza debía erradicarse. Por desgracia, aquellos esquivos seres eran difíciles de matar. Se requería sutileza, hilar fino.

Así, liberaron virus de diseño para que se ocuparan del trabajo sucio. Su eficacia había sido evaluada y probada. Sin embargo, a los amos del mundo se les pasó por alto un pequeño detalle.

La vida es, en el fondo, un subproducto de la evolución. Esta no sigue un propósito ni prevé el futuro. Su motor último es el azar, los cambios imprevistos. Luego, la selección natural realizará su labor de escarda, ciega a las consecuencias.

Un virus concebido para exterminar cierta maleza acabó donde no debía, por culpa de un insecto vector despistado. En vez de a la planta cuyo metabolismo pretendía bloquear, fue a parar al interior de un alga microscópica. El virus no mató a la inesperada anfitriona, sino que se insertó en su genoma y aguardó tiempos mejores.

En su momento, el alga fue fagocitada por un modesto moho del fango en el que nadie se había fijado antes. El alga no fue digerida, como cabía esperar. Mantuvo su integridad e incluso empezó a multiplicarse dentro del moho, en un ambiente acogedor. Los genes que le proporcionaba el virus se lo permitieron.

Hoy, la única cosa viva que queda en Myxia es el moho del fango. Su cuerpo gelatinoso lo cubre todo, desde las altas cumbres hasta las orgullosas ciudades donde yacen las osamentas de sus moradores. Ya no le queda nada que devorar, aunque le da lo mismo. Gracias a las algas que alberga en su interior puede absorber la energía del sol y sobrevivir.

El moho luce un llamativo color verde esmeralda. Su superficie se estremece de tarde en tarde con un latido majestuoso y lento.

A su manera, es hermoso.

El astrólogo que perdió la gracia del cielo (II)

Supongamos que usted celebra su cumpleaños a finales de marzo. Según los astrólogos, su signo del zodiaco es Aries. Eso parece indicar que en el momento de su nacimiento el Sol estaba en la constelación de Aries. Sin embargo, como vimos en la entrada anterior, los astrólogos suelen  equivocarse al situar al Sol y otros cuerpos celestes en el firmamento. ¿Por qué existe esta clamorosa discrepancia? Antes de responder a la pregunta, repasemos unos conceptos básicos.

Constelaciones y eclíptica (fuente: eppursimuovegalileo.wordpress.com)

Visto desde la Tierra, a lo largo del año el Sol recorre una trayectoria circular en el firmamento. A esa línea la llamamos eclíptica. El zodiaco es una banda del firmamento con 18º de anchura, por cuyo centro va la eclíptica. En el zodiaco hay varias constelaciones, 12 según los astrólogos, cuyos nombres nos son familiares: Aries, Tauro, Géminis…

He aquí una tabla donde comparamos en qué signo del zodiaco está el Sol en cada época del año según los astrólogos, y en qué constelación se halla en realidad (para averiguarlo basta con examinar el cielo o conseguir un buen planetario). Los datos astrológicos proceden de la Wikipedia; los astronómicos, de The Classroom Astronomer:

Signo del zodiaco (los «intrusos», en verde)
Fechas en las que el Sol está en ese signo, según la Astrología Fechas en las que el Sol realmente está en esa constelación
Nº días que el Sol pasa en esa constelación
Aries 24 mar. – 21 abr. 19 abr. – 13 may. 25
Tauro 22 abr. – 21 may. 14 may. – 19 jun. 37
Géminis 22 may. – 21 jun. 20 jun. – 20 jul. 31
Cáncer 22 jun. – 21 jul. 21 jul. – 9 ago. 20
Leo 22 jul. – 22 ago. 10 ago. – 15 sep. 37
Virgo 23 ago. – 21 sep. 16 sep. – 30 oct. 45
Libra 22 sep. – 21 oct. 31 oct. – 22 nov. 23
Escorpio 22 oct. – 22 nov. 23 nov. – 29 nov. 7
Ofiuco 30 nov. – 17 dic. 18
Sagitario 23 nov. – 21 dic. 18 dic. – 18 ene. 32
Capricornio 22 dic. – 21 ene. 19 ene. – 15 feb. 28
Acuario 22 ene. – 21 feb. 16 feb. – 11 mar. 24
Piscis 22 feb. – 23 mar. 12 mar. – 18 abr. 38
Cetus 14 mar. Unas pocas horas

Varias cosas llaman la atención en esta tabla. La más llamativa es la disparidad de fechas en las dos columnas centrales. Sin embargo, hay otros aspectos curiosos. Vayamos por partes.

Observen la columna de la derecha de la tabla. Según los astrólogos, el Sol pasa un mes en cada uno de los 12 signos. En cambio, en el universo real el Sol está mucho tiempo en algunas constelaciones y bien poco en otras. ¿Por qué el Sol sólo pasa una semana en Escorpio, y mes y medio en Virgo? ¿Le gustan unas constelaciones más que otras, o qué? 🙂

 Scorpius constellation mapEscorpio (fuente: es.wikipedia.org)

Hagamos un viaje mental. Situémonos a finales de junio en la costa andaluza, a medianoche, mirando al mar, hacia el sur, con un cielo despejado. Si las luces de las farolas no molestan demasiado, veremos que, en dirección a África, hay unas constelaciones preciosas en el firmamento. Sagitario, que alberga el núcleo de la Via Láctea, un monstruoso agujero negro del tamaño de millones de soles. Escorpio, una de las pocas constelaciones que se parece algo al animal que le da nombre: una cadena de estrellas con una supergigante roja, Antares, en el corazón del escorpión. Entre sus pinzas podemos ver a Libra, una constelación no tan espectacular. Y con suerte, dependiendo del año, puede que Marte, Júpiter o Saturno también estén presentes.

Obviamente, durante el verano el Sol no está en esas constelaciones. Pasará por Escorpio en otoño, pero no se quedará ahí un mes, sino sólo una semana. En cambio, estará mes y medio en Virgo, y más de un mes en Leo o Piscis. ¿Por qué?

Constelaciones y eclíptica (fuente: edadcelestial.blogspot.com.es)

La respuesta es fácil. Las constelaciones tienen formas y tamaños diversos. Al fin y al cabo, son divisiones arbitrarias del cielo, como se ve en la imagen anterior. Escorpio es una constelación alargada y estrecha, como los escorpiones, y el Sol la atraviesa de lado a lado, no de cabeza a cola. El camino de la eclíptica en Virgo, en cambio, es mucho más largo.

Sigamos con otros aspectos que llaman la atención en la tabla. Según la Astrología, hay 12 signos del zodiaco. Sin embargo, el Sol, en su viaje por la eclíptica, pasa por 14 constelaciones, no 12. Yo, que toda mi vida creí que era Sagitario, resulta que, por los pelos, soy Ofiuco, el portador o cazador de serpientes. Qué cosas. De hecho, el Sol pasa más tiempo en Ofiuco (18 días) que en Escorpio. Y si usted nació un 14 de marzo, según la hora a la que vino al mundo puede que sea Cetus. O sea, una ballena. O un monstruo marino, según otros. No sé lo que pasará en un año bisiesto. 🙂

Además, tenemos la disparidad de fechas entre las dos columnas centrales de la tabla. Si se dan cuenta, los signos del zodiaco llevan casi un mes de retraso respecto a las correspondientes constelaciones. ¿Por qué?

La respuesta también es sencilla. Por mucho que los astrólogos digan que nuestro futuro está en las estrellas, su zodiaco ya no tiene nada que ver con el cielo real. Perdonen que nos repitamos tanto, pero hace mucho tiempo que los astrólogos dejaron de mirar a las estrellas.

La clave radica en que no es lo mismo signo del zodiaco que constelación. Hay que tener esto claro para evitar confusiones. Lo comprenderemos mejor si estudiamos atentamente una carta astral, como la que obtuvimos de www.astrotheme.com:

Si se fijan, verán ustedes que los 360º del círculo (la eclíptica, para entendernos) están divididos en 12 partes iguales de 30º, que corresponden a los 12 signos zodiacales. Todos ocupan exactamente el mismo espacio; por tanto, el Sol, a lo largo del año, estará un mes en cada signo. Nada que ver con las constelaciones, cada una de las cuales presenta una forma y tamaño diferentes.

El propósito primero de la Astrología es adivinar el futuro. Así, no es de extrañar que el zodiaco de los astrólogos funcione como una maquinaria de relojería. Bonita, ostentosa y ante todo previsible, pero qué quieren que les diga… En el fondo me parece una cosa muerta; una construcción artificial, inanimada. No tiene nada que ver con las estrellas, con el universo, que están vivos, que cambian, laten, evolucionan, mutan, nacen y mueren.

En cualquier caso, al inicio de la Astrología, cada signo del zodiaco, grosso modo, coincidía con su constelación correspondiente. Sin embargo, en la tabla vemos que hay casi un mes de desfase. ¿Por qué?

 Precesión punto equinoccial vernal constelación PiscisFuente: es.wikipedia.org

Los cielos cambian; ya no son los mismos que en la Antigüedad. Esto se debe a un fenómeno: la precesión de los equinoccios. La orientación del eje de rotación de la Tierra cambia con el tiempo, lo que hace que la fecha de solsticios y equinoccios varíe a lo largo de los años. Si el equinoccio de primavera se situaba en Aries hace varios milenios, hoy está en Piscis, y va camino de Acuario. De ahí el desfase entre los signos zodiacales y sus constelaciones.

En resumen: si hace milenios la Astrología tuvo algo que ver con el cielo, hoy no. Los intentos de los astrólogos modernos para encajar los 12 signos zodiacales con 13 constelaciones (o 14, si tenemos en cuenta el pequeño cachito de Cetus por el que pasa la eclíptica), que además están donde no deberían son, como mínimo, confusos. Asimismo, nos dejan con una duda: ¿estaban equivocados todos los horóscopos de los antiguos, que no sabían de la existencia de Urano, Neptuno, Plutón o la precesión de los equinoccios, y que jamás habrían pensado en un número tan «feo» como el 13 para las constelaciones del zodiaco?

En la entrada final de esta serie reflexionaremos acerca de por qué la gente sigue creyendo en la Astrología, cuando esta no tiene base científica.