Primer contacto (III)

Retomemos el tema del choque entre civilizaciones. Como vimos, en ese «primer contacto» conocido como Conquista de América, las culturas de ambos lados del Atlántico exhibían grados de complejidad muy diferentes. Si la inteligencia humana es similar en los diversos tiempos y lugares, ¿por qué existía esa desigualdad? Más aún: incluso hoy encontramos sociedades de cazadores-recolectores junto a otras capaces de enviar naves espaciales más allá del Sistema Solar. ¿Cuál es la razón?

Para explicar el origen de la desigualdad es necesario retroceder en el tiempo hasta hallar una época en la que todas los seres humanos mostraban un nivel equivalente de progreso. A partir de ahí, ¿qué detuvo a algunos y permitió el predominio de otros?

Hace unos 13.000 años, tanto en América, Eurasia, África u Oceanía los seres humanos funcionaban de forma similar. Éramos cazadores-recolectores, organizados en grupos reducidos y nómadas. Vagábamos de un sitio a otro, dependiendo de los recursos disponibles. No echábamos raíces; cuando la comida escaseaba, agarrábamos nuestras escasas posesiones y nos largábamos. Y así fue hasta que apareció la Agricultura.

¿Domesticamos nosotros a las plantas o fue a la inversa (como comentamos en otra entrada)? En cualquier caso, la revolución agrícola no ocurrió en un único lugar. La gente es lista, y la idea surgió en varios continentes de forma independiente, con cultivos distintos. En el siguiente mapa, tomado de la Wikipedia, se indican los centros primarios de origen de la Agricultura:

Agriculture Beginning

La Agricultura fue el primer paso hacia la civilización. Nos hizo sedentarios. A cambio, aumentó la productividad, lo que permitió un incremento de la población al tiempo que disponíamos de excedentes de alimentos. Eso liberó a ciertos individuos, que pudieron especializarse en oficios concretos: tejedores, alfareros, metalúrgicos, soldados, sacerdotes… La sociedad ganó en complejidad, al tiempo que había personas que podían dedicarse a investigar, a llevar a la práctica nuevas ideas. La civilización se había puesto en marcha, y no iba a detenerse. Los cazadores-recolectores no tuvieron otro remedio que ir cediendo terreno. Hoy quedan muy pocos, y su futuro no es halagüeño.

Sin embargo, si consultamos el mapa comprobamos que no en todos los centros de origen de la Agricultura se desarrollaron civilizaciones con tecnología avanzada. Fijémonos, por ejemplo, en Nueva Guinea. Pese a ser uno de los centros agrícolas más antiguos, no se originó una civilización equiparable a las euroasiáticas o a las americanas.

¿Por qué?

La razón no tiene nada que ver con la inteligencia de los nativos de aquella isla. Simplemente, tuvieron mala suerte.

Los primeros agricultores debieron apañarse con las plantas que la naturaleza les proporcionaba. Cada región posee una flora diferente. En Nueva Guinea, la Agricultura tuvo que basarse en raíces y tubérculos comestibles. Aparte de que no son tan ricos en nutrientes como los cereales o las legumbres, su cultivo es laborioso y, sobre todo, no pueden almacenarse largo tiempo porque se pudren con facilidad. Así, no se producen excedentes, ergo…

Para que se inicie la civilización, se requieren cultivos que den semillas que puedan almacenarse durante meses o años: básicamente, cereales y legumbres. En el Creciente Fértil y zonas de influencia (el Mediterráneo, por ejemplo), los agricultores se encontraron con cereales como el trigo y la cebada, más legumbres diversas (lentejas, garbanzos…). En China, arroz, soja, etc. En América, maíz y frijoles…

En suma, Eurasia y América partían con ventaja. Los agricultores tuvieron a su disposición buenos cereales, legumbres y otros cultivos. Todos ellos conocían su oficio. Entonces, ¿por qué los europeos tenían armas, gérmenes y acero que vencieron a los americanos? ¿Cuál fue la clave del éxito de los primeros y de la ruina de los segundos?

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2 comentarios en “Primer contacto (III)

  1. Sobre la última pregunta que haces yo tengo una apuesta que difiere de la respuesta académica correcta y son: Las sociedades culturalmente abiertas.
    Mientras que la mayoría de las antiguas civilizaciones eran teocracias aisladas que rara vez tenían contacto con otros pueblos. Las civilizaciones del Mediterráneo al ser principalmente pescadores y carecer con suficientes recursos para el aislamiento se vieron en necesidad de intercambiar sus productos por otras materias primas.
    Esta situación creó una sociedad que aprendía y aprovechaba el desarrollo de sus vecinos, toma rasgos culturales de los pueblos derrotados y fortalecía sus lasos y comunicaciones. Ese tipo de situaciones haría de las civilizaciones occidentales los primeros conquistadores masivos.

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    • Quizá, lo que permitió el dominio europeo de los siglos XVI al XX fue, paradójicamente, su división. Había un montón de países que competían entre ellos, lo cual estimulaba el desarrollo. Además, la gente con buenas ideas podía emigrar a otro país, si en el suyo no le hacían caso o la perseguían. En cambio, en imperios más o menos teocráticos, como China, un emperador podía decidir aislar al país del mundo exterior, y todos obedecían. Eso ocurrió en el siglo XV. China se retiró de la competición, y dejó el camino libre a Europa.
      En cuanto a la razón de que los europeos triunfaran sobre las culturas precolombinas, estoy siguiendo la hipótesis de Jared Diamond, que me parece cargada de buen sentido. Seguiremos desarrollándola en próximas entradas. Básicamente, lo que derrotó a los americanos fue la geografía, la distribución de animales y plantas y la mala suerte.

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